lunes, 1 de septiembre de 2014

Mi Bella Dama [Capítulo 26]





Isabela: Pido disculpas por llegar tarde. Aunque, supongo que no estoy demasiado tarde.

Carlos (molesto y sorprendido): ¿Isabela? ¿Qué estás haciendo en esta reunión?

Isabela: ¿No es normal que un director acuda a la reunión de directores?

Isabela: (sonriendo) ¿Qué están haciendo? (nadie le responde) Vamos a comenzar la reunión.

EMPRESA SAN MIGUEL
RESTAURANTE

Luciano y Flor tomaban café en un restaurante de la empresa.



Flor (molesta): ¿Por qué has vuelto a esa casa?

Luciano: Te dije que aclaré todos los malentendidos con el Sr. Alfonnso Castillo. Y vamos, un anciano me pidió que volviera. ¿Cómo podría negarme?

Flor: Luciano, ¿tanto te gusta ser el sirviente de Isabela San Miguel? Esperando por ella, siguiéndola por todas partes, cuidando de ella... ¿Lo disfrutas?

Luciano:¿Quién dijo que lo disfrutaba? Pero, Flor, ¿por qué te enojas todo el tiempo que hablamos de Isabela?

Flor: ¿No sabes porque me pongo así?

Luciano: No, ¿por qué te pones así?

Flor: ¿En serio? ¿No lo sabes?

Luciano: No, realmente no lo sé. ¿Por qué actúas así?

Flor: De verdad... no sabes... la razón por la que me pongo así... (Luciano se empieza a acercar a ella para escucharla mejor) Porque yo... yo... ¡Porque pienso y me preocupo de ti todo el tiempo! (mira el café) Esh, ¿quien se tomó todo esto?.

Luciano: Quédate allí, traeré más.

Flor: Muy bien.

De repente el celular sueña en un tono de nuevo mensaje de texto. Flor mira a sus lados para saber si Luciano está allí, y al verlo retirado, curiosa lo toma y ve el mensaje que dice:

"Luciano Castaño, te quedan tres días"

Flor decidió anotar en su celular el número de celular de la persona que envió el mensaje de texto. En eso, viene Luciano con un café.

Flor: (se levanta de la silla donde esperaba sentada) Luciano, umh, me tengo que ir primero.

Luciano: ¿Qué?, ¡tomate esto y vete!

Flor: No, algo ocurrió. ¡Adiós! (se va)

Luciano (extrañado): ¿Qué?

Flor se encuentra al lado del restaurante marcando un número de celular, marcaba al celular que envió el mensaje de texto, quien era... Uno de los prestamistas o mafiosos que le prestó el dinero a Luciano junto con sus otros dos compañeros.

Mafioso: ¿Hola? (Flor no habla) ¡Hola! Hable por favor. ¿Hola? ¿Quién habla?

Flor (nerviosa): ¿Qui... Quién es usted?

EMPRESA SAN MIGUEL
SALA DE JUNTAS




Empresario: ¿Está consciente del descenso de ambos, los precios de las acciones y el valor de la empresa debido a la posición vacante?

Carlos: En este tipo de situación, lo mejor es de reconsiderar todos los nuevos proyectos. ¿Cuál es su opinión?

Isabela recuerda lo que Luciano le había dicho ratos antes:

"Luciano: Responda a las preguntas difíciles con preguntas."

Isabela: (sonriendo) Antes de responder, tengo unas cuantas preguntas (Carlos la mira muy molesto por que no se está saliendo con la suya) En primer lugar, ¿está confirmado que el descenso del valor de las acciones... es debido a la posición vacante? Además, ¿tenemos datos concretos sobre cómo los nuevos proyectos afectarán a nuestra empresa? Además, ¿el abuelo...? Quiero decir... ¿es la hospitalización del presidente, una crisis para el Grupo San Miguel?

Carlos: Mire, Directora San Miguel, una crisis es una crisis. ¿No sería difícil de tratar negocios imposible... en ausencia del presidente?

Isabela vuelve a recordar a Luciano:

"Luciano: La persona más probable a hacerla quedar mal es el Representante Carlos. Sólo esté de acuerdo con él en todo"

Isabela: Está en lo correcto (Carlos se queda muy sorprendido y extrañado) Representante Carlos... ¿Cómo puede ser que nuestros pensamientos sean tan similares?

Carlos: ¿Quién sabe? Eso es algo que en realidad nunca sabremos.

Empresario: ¿Y la Directora San Miguel no iba a hacerse cargo del centro comercial de Internet? Me gustaría saber si tiene de una evaluación de su valor, la propiedad intelectual de su posible distribución de dinero en efectivo y si usted tiene un plan de negocio para este centro comercial.

Isabela (confundida): ¿Valor? ¿Propiedad Intelectual? (Vuelve a recordar a Luciano: "En las preguntas realmente difíciles, simplemente sea honesta") Sinceramente, no sé mucho acerca de esas cosas (Carlos la mira aún sorprendido por la sineridad de Isabela) Pero si me dan algo de tiempo, voy a tomar el tiempo para preparar algo para ustedes. Eso es aceptable, ¿no?

Todos los presentes, murmuran aceptando lo que dice la bella dama, a excepción de Carlos, quien está muy extrañado.

Isabela: Como todos ustedes estarán conmigo pensando en el bienestar
del Grupo San Miguel, el abuelo estará muy feliz (sonríe satisfecha) Todas sus expectativas pesan sobre mis hombros, pero estoy segura de que podré hacerlo bien.

Empresario: ¿Por qué?

Isabela vuelve a recordar a Luciano ("Nunca olvide que usted es Isabela San Miguel")

Isabela: (sonriendo) Por que soy Isabela San Miguel.

SALIDA SALA DE JUNTAS

Isabela y todos los empresarios salen de la sala de juntas, Luciano la esperaba cerca de allí. Ambos sonríen y se van en el auto para la mansión San Miguel.

MINUTOS DESPUÉS
AUTO DE LUCIANO



Luciano iba conduciendo, detrás de él, estaba Isabela muy ansiosa.

Luciano: Señorita, ¿tiene algo que decirme?

Isabela: (mintiendo) ¿Eh?, En realidad, no.

Luciano se queda callado, y después de unos pocos segundos...

Isabela: ¿Por qué regresaste? Honestamente, ¿es por el dinero? Por que lo dijiste con tus propios labios. Que era difícil para ti y que ibas a encontrar tu propia vida. ¿Por qué regresaste? (Luciano no die nada) ¡Contéstame! ¿Por qué? Tiene que haber una razón.

Luciano: (invadiendo la pregunta) Señorita, ya casi llegamos. Por favor esté lista para salir.

Isabela: ¿Qué?

En ese momento, llegan a la mansión San Miguel. Luciano se baja del auto para abrirle la puerta a Isabela. Isabela se baja y toma del brazo a Luciano.

Isabela: No has contestado mi pregunta todavía. Voy a preguntar de nuevo. ¿Por qué regresaste?

Luciano: Por que estaba preocupado por usted.

Isabela: ¿Te estás burlando de mí? ¿Crees que te voy a creer? (Luciano sonríe) Dime la verdadera razón.

Luciano: ¿La verdadera razón?

Isabela: Sí, la verdadera razón.

Luciano: Por que me gusta.

Isabela (sorprendida): ¿Qué?

Luciano: Si le digo que es porque me gusta, entonces, ¿me creería?

Isabela: Tú... ¿qué estás diciendo?

Luciano: ¿Ve? No importa lo que diga, no me creería.

Isabela: Tú... ¿Estás bromeando conmigo? Si bromeas conmigo de esa manera de nuevo, no te lo perdonaré. ¿Entendido?

Luciano: Señorita, yo... Regresé porque estaba preocupado por usted. Incluso si no me cree, está bien.

Isabela: ¿Así que crees que voy a estarte agradecida? Nunca te perdonaré haber renunciado y haberte ido sin mi permiso (se dirige a la mansión) ¡Abre la puerta!

Luciano va a abrir la puerta de la mansión e Isabela pasa.

NOCHE
MANSIÓN SAN MIGUEL
COCINA

Luciano y Lupe comían en la cocina de la mansión, charlando entretenidamente...



Lupe: Mayordomo Castaño, muchas gracias por regresar.

Luciano: No, no es nada.

Lupe (feliz): El regreso del Mayordomo Castaño... La señorita Isabela manejando tan bien la caída del presidente Humberto... Estoy muy agradecida por todo. Mayordomo Castaño, ¿No crees que la señorita se hizo más amable desde que sale con el Abogado Martínez?

Luciano: ¿Eh?, Sí. Ella tiene a alguien quien ama a su lado.

Lupe: ¡Así es! ¡Por eso es que la gente tiene que salir! Ya sabes, yo pensé que tú y Flor eran novios. ¡Ustedes dos se ven tan bien juntos! Mayordomo Castaño, ¿hay alguien que te gusta?

Luciano: ¿A mí?, Sí, hay alguien que me gusta.

Lupe (ansiosa): ¿En serio? ¿Quién? ¿Qué tipo de chica es ella?

Luciano: Una chica hermosa. Pero... alguien que no puedo querer.

Lupe: ¡¿Por qué?! ¿Por qué no la puedes querer?

Luciano: Por que... (suspira) Espera un minuto.

MANSIÓN SAN MIGUEL
JARDÍN



Isabela está subida en su bicicleta, y Gonzalo la ayudaba a pedalear, en eso...



Luciano sale y los ve muy triste.

Isabela (muy feliz): ¡Ten cuidado Gonzalo!

Mientras ambos reían, Luciano sólo los miraba algo triste sin ninguna esperanza.

Luciano: (pensando) Por que ella y yo no somos iguales... (se va)

Gonzalo detiene a Isabela y paran.

Gonzalo: Quedémonos aquí, pensé que no podías montar, pero no eres tan mala.

Isabela: Prometes que vamos a poder andar en bicicleta esta semana, ¿verdad?

Gonzalo: ¡Por supuesto! Ya que estamos hablando de ello. ¿Deberíamos de tener citas todos los días? Mañana, pasado, pasado, pasado mañana. Todos los días. ¿Qué te parece?

Isabela: ¡Ah!, estás completamente enamorado de mí, ¿verdad? (Gonzalo ríe) Gonzalo, no tienes que esforzarte tanto. Sé que estás preocupado por que el abuelo no esté conmigo.

Gonzalo: ¡Ah! Te diste cuenta. ¿Soy tan obvio?

Isabela: Estoy agradecida, pero no soy tan débil. Incluso la gente en el trabajo están volviéndose locos tratando de acabarme. Pero, ya verás, ¿ok? Esta vez, voy a pasarles por encima y los aplastaré.

Gonzalo: Si necesitas mi ayuda, entonces pídeme en cualquier momento. Excepto por ayuda de mi puño.

Isabela: ¿Qué dijiste?

Gonzalo: Es una broma.

Isabela: ¿Soy buena montando la bicicleta, no? El mayordomo Castaño me enseñó a montar. ¿Sabes cuánto sufrí?

Gonzalo: ¿El mayordomo Castaño te enseñó?

Isabela: Sí, y me torturó mucho, pero... creo que funcionó. Voy a dar una vuelta, ¿quieres venir conmigo?

Gonzalo: No, es más divertido verte montar.

Isabela: Bueno, está bien, ahorita regreso.

MÁS TARDE
MANSIÓN SAN MIGUEL
SALIDA



Gonzalo: Montaste muy bien hace rato.

Isabela: ¿En serio? (De repente Luciano se acerca)



Luciano: Abogado Gonzalo, ¿ya se va?

Gonzalo: Sí, tengo que ir a trabajar. Ah, un momento.

Gonzalo se acerca a su auto y saca una foto por la ventanilla.

Gonzalo: Esta es la foto que te tomé la vez pasada Isabela (se cae al piso la foto, Luciano la recoge y la mira detenidamente, sin embargo se la entrega rápidamente a Isabela)

Isabela: Wow, eres muy bueno tomando fotografías. Aunque, no es tan hermosa
como la original... (Isabela y Gonzalo ríen)

Gonzalo: Bueno, entonces me voy.

Gonzalo se sube a su auto y se pone su cinturón de seguridad.

Isabela: Gonzalo, conduzca con cuidado.

Luciano: Buenas noches, Abogado Gonzalo.

Gonzalo: Sí, Mayordomo Castaño e Isabela, buenas noches.

Gonzala empieza a conducir y ve por el retrovisor de su auto, a Isabela y Luciano. Se queda pensativo. Ellos dos, entran a la mansión.

Isabela: Salí bien, ¿verdad?

Luciano: Sí, salió bien.

Isabela: Tén, ¿Viste el marco en el estudio? Pon esto allí.

Luciano: Póngala usted misma.

Isabela: ¿Qué?

Luciano: Debería dejar de ordenarle a todo mundo a hacerlo todo. Algo tan importante como esto, debería hacerlo con sus propias manos. Entonces me voy.

Isabela: ¡Hey! ¡Alto ahí! (Luciano sigue su camino por las escaleras) ¿Por qué estás actuando así? Pequeño...¡Hey!

Isabela va tras Luciano, subiendo las escaleras y así, resbalándose. Justo cuando se iba a caer por las escaleras, Luciano la sostiene empujándola a él, a poco de besarla. Ambos se limitan a estar callados. Isabela estaba muy sorprendida y a la vez asustada. Segundos después...

Luciano: Tenga cuidado, señorita.

Isabela: Es porque no me escuchaste. ¡Es toda tu culpa!

Isabela se va y Luciano se dirige al estudio para poner la foto en el marco. La dama llega a su habitación, ciera la puerta y se queda muy sorprendida tras la puerta, a la vez asustada e incrédula.

MANSIÓN SAN MIGUEL
ESTUDIO



Luciano acaba de colocar la foto de Isabela en el marco, sonríe y se va.

AL DÍA SIGUIENTE
MANSIÓN SAN MIGUEL
JARDÍN



Pepita, la humilde madre de Flor, llega a la mansión San Miguel a traer nuevas flores. Los tres mayordomos de siempre, reciben las flores.

Pepita: (sonriendo) Son de su agrado hoy, ¿no?

Mayordomos: Sí, muy lindas.

Pepita: Muchas gracias. ¡Gracias, gracias!

Los mayordomos se llevan las flores, Pepita va entrando a la mansión hasta acercarse a la sala.

Pepita: ¿Por qué se fue el Sr. Alfonso se iría a New York? Me dijo que me vistiera más profesionalmente (se mira su vestido) Así que me arreglé un poco.

Pepita llega a la sala y de lejos ve a Cecilia, la madre de Adela, a Felipe su hijo y hermano de Adela y a Lupe sirviendo té negro.

Pepita: (en voz baja) ¿Qué está ella haciendo allí?



Cecilia: Oh Dios, ¿por qué el té negro sabe así? Sinceramente, sin el Sr.
Alfonso, la casa es un desastre (Lupe la mira incómoda) Esto no puede ser, al menos pensando en Isabela... Tenemos que movernos y cuidar de la casa.

Lupe (con desdén): Señora, esto puede ser presuntuoso, pero no tiene de qué preocuparse por esas cosas.

Cecilia: Srta. Lupe, estoy diciendo eso por el bienestar de Isabela. No tiene que ponerse tan malhumorada (Lupe cada vez se siente más incómoda y molesta)

Lupe: Si ese es el caso, entonces me disculpo. Yo sólo...

Cecilia: ¿Una disculpa lo arregla todo? Dígame Srta. Lupe. ¿Le causo gracia? ¿Realmente causo tanta gracia? (entra Pepita a la sala y Cecilia se sorprende)



Pepita: Por supuesto que sí. ¡Tú! (a Cecilia) Mira, tú... ¿Por qué te estás enojando con una buena persona? (Cecilia se levanta del sofá muy molesta dejando en la mesa el té)

Cecilia: ¿Qué? ¿Cómo te atreves a decir esas cosas?

Pepita: No te metas en las cosas de otras personas ni les digas cómo hacer esto o lo otro. Estoy diciendo que sólo te metas en tus asuntos.

Cecilia: ¡Hey! ¡Pepa Smith! Si actúas así conmigo, tu hija va a sufrir.

Pepita: ¿Sufrir? He oído que ella está sufriendo lo suficiente. Y si vas por allí tratando de causar problemas. Voy a decirle a la gente acerca de tu salvaje historia.

Felipe: ¡Mamá! ¡¿Masticaste goma?!

ACERA DE UNA CARRETERA

Flor hablaba por celular, quien estaba muy molesta por el acoso de su gerente de trabajo.



Flor: Gerente. ¿Qué fue exactamente lo que mi madre hizo que se está vengado conmigo? ... Tome un día libre hoy, ¡así que no puedo ir! (cuelga) En serio, ¿qué le dijo mi mamá a esa señora?

Flor mira un edificio de apartamentos.

Flor: Dijeron que era aquí...

APARTAMENTO DE LOS PRESTAMISTAS
OFICINA

Los tres prestamistas jugaban parqués en su oficina muy entretenidos.



Prestamista 1: Bien... aquí viene... ¡Voló lejos el dado!

Prestamista 3: No tan fuerte. ¡No tan fuerte!

Prestamista 2: ¡Apúrate, apúrate! Ya casi es mi turno. Agárralo.

Prestamista 1: Agárralo (le entrega los dados al prestamista 1, el más bajo de estatura, éste tira los dados, quienes se salen de la tabla del juego) No tan fuerte,¡no tan fuerte!

De repente tocan la puerta.

Prestamista 1: Esta gente... siempre tarde con el interés.

Una joven va entrando...

Prestamista 1: ¿Cómo es que una dama tan encantadora llegó hasta aquí?

Prestamista 2: ¡Señorita! Necesita dinero, ¿verdad?

Prestamista 3: ¿Cuánto necesita? ¿3.000? ¿5.000?



Flor (nerviosa): Tengo algo que preguntarles...

EMPRESA SAN MIGUEL
OFICINA DE ISABELA

Luciano entra con unos documentos a la oficina de Isabela, quien está dormida en su escritorio por tanto trabajo.



Luciano: Señorita... Documentos para usted.

Luciano pone los documentos en el escritorio, ve a Isabela dormida, sonríe y se acerca al sofá, toma un cojín y lo pone en el escritorio para que Isabela apoye su cabeza sobre el cojín. Luciano se va a sentarse en el sofá, y de repente le llega a su celular un nuevo mensaje.

Celular: [Tienes un nuevo mensaje]

Luciano ve el mensaje, quien era de los prestamistas.

Prestamistas: ¡Luciano Castaño! Sólo un día más... Nos vemos en la iglesia mañana.

Luciano cierra el celular y lo guarda. Ve detenidamente como Isabela se mueve en la almohada como si estuviera en la cama. Él sólo sonríe y la sigue viendo.

OFICINA DE GONZALO



Ernesto: Pero, ¿por qué alguien que renunció, regresó?

Gonzalo: Creo que el presidente se lo pidió especialmente porque estaba preocupado por Isabela. Aún así, es mejor que tener a Isabela andando por sí misma.

Ernesto: ¡Eres tan raro!

Gonzalo (extrañado): ¿Qué?

Ernesto: ¿No lo ves? Un buen tipo, un mayordomo, pasando todo su tiempo con Isabela. ¿No estás ni siquiera preocupado? Hombre, si fuera yo, nunca lo dejaría cerca de mi novia.

En ese momento llega Flor...



Gonzalo: ¿Eh? ¿Qué te trae por aquí, Flor?

Flor: ¿Estás ocupado?

MINUTOS DESPUÉS

Gonzalo y Flor se sientan en un sofá, el primero le trae un café a Flor.

Gonzalo: Por favor, bebe.

Flor: (sonríe) Gracias.

Gonzalo: Entonces, ¿qué era lo que querías preguntarme?

Flor: Bueno, eso es...

Flor recuerda lo que los prestamistas le habían dicho, momentos antes.

Prestamista 1: La deuda de Luciano Castaño es de 100 millones. Él dijo que iba a seducir a Isabela San Miguel para poder pagar la deuda. ¿Por qué?, ¿vas a pagar en su lugar?

Flor deja de recorar.

Gonzalo: ¿Flor?

Flor: ¡Ah!, lo siento. ¿Abogado Martínez... memorandos vinculantes?

Gonzalo: ¿Memorandos?

Flor: Quiero decir, como los memorandos de los préstamos privados. ¿Son impuestos?

Gonzalo: Eh... no sé. Depende de las circunstancias. ¿Por qué? ¿Pasa algo?

Flor: No, nada de eso... Abogado Martínez...

Gonzalo: ¿Sí?

Flor: Usted es un magnate de 2ª generación, ¿no? Así que me preguntaba... ¿Puedes prestarme sólo 100 millones?

Gonzalo se sorprende y mira a Ernesto.

Gonzalo: ¿Eh? ¿100 millones?

Flor: Debes estar confundido ya que de repente empecé a hablar de dinero. Pero no importa lo que pase, te prometo que te pagare de vuelta así que... Si tienes 100 millones, por favor, préstamelo, ¿de acuerdo?

Gonzalo: Uh, Flor... ¿Por qué de repente...? Lo siento mucho, pero no tengo dinero.

Flor: ¿Qué? ¿De veras no? ¿Qué? ¿Qué tipo de magnate de 2ª generación
no tiene ni siquiera 100 millones? ¿No deberías tener al menos esa cantidad?

Gonzalo: Mis padres son los ricos. Yo no. Yo no tengo 100 millones. Entonces, ¿qué hacemos ahora, Flor?

Flor: (en voz baja) Hasta me puse de rodillas para pedir por ese estúpido dinero por nada... (se levanta del sofá) Me voy. Adiós (se va).

Gonzalo: ¿Hice algo malo?

Ernesto: No tengo ni idea.

FUERA DE LA OFICINA DE GONZALO



Flor: Si la ibas a seducir, ¡la hubieras seducido! ¿Por qué firmas un estúpido memorando si ni siquiera la ibas a seducir?



Gonzalo: ¡Flor!

CONTINUARÁ...

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