domingo, 9 de febrero de 2014

Mi Bella Dama [Capítulo 2]


Las flores que Luciano llevaba atrás de su auto, se habían caído por frenar y evitar un choque entre dicho auto y el de Isabela.



Luciano se bajó del auto y fue directamente al auto de Isabela tocándole su ventanilla para reclamarle el daño que causó, sin embargo ella no la escuchó y solo le tiró unos cuantos billetes y siguió conduciendo a toda velocidad. Luciano no pedía dinero, y por ello, se subió a su auto y la empezó a seguir. Isabela miró el espejo de su auto y se dio cuenta que Luciano la estaba siguiendo. 



La señorita presumida, tomó un atajo por otra carretera, pero Luciano la alcanzó y se interpuso en su camino. 

A Isabela no le importó y arrancó hacia Luciano, estrellándolo.



En la reunión a la que Isabela debía asistir, no llegó y su abuelo Humberto muy molesto, la llamó pero ella no contestó. Es así como le informaron que Isabela San Miguel, está detenida en una delegación. 




En la estación de policía, Isabela y Luciano discutían por dinero, sin embargo, Luciano no es lo que quería, y es así como Isabela dio un basta y se decidió a no pagarle nada, agregando que Luciano se está haciendo la víctima para conseguir dinero. El joven harto de ello, le dijo que la veía en la corte.



Isabela salía del tribunal de la corte, y alrededor de ella la entrevistaban y habían muchos periodistas. La sentencia de Isabela fue una multa de 10 millones y pagar servicio comunitario durante una semana por violación de leyes de tránsito, intento de soborno y ruptura de vehículo. Isabela llegó a una comunidad y en la entrada se encontró con un numeroso grupo de niños.



Cuando los vio, se sintió bastante incómoda. Lo primero que le tocó hacer fue darle de comer a aquellos niños, después se fue a lavar los platos aunque como no tiene experiencia dejaba caer varios platos. Cuando terminó de hacer ello, fue a limpiar el corral de unas gallinas.



De repente se miró el brazo y estaba sucio y al tratarse de limpiar con la cara la llenó de caca de gallina y cuando se tocó, gritó con asco.

Cuando terminó de prestar servicio comunitario, saliendo del barrio, un pequeño grupo de niños le arrojaban huevos. Tres mayordomos estaban esperándola para llevarla de nuevo a su lujosa casa. La bella dama, le exigió a los mayordomos, encontrar al "idiota", como lo llamó ella, y hacerle pagar lo que hizo.

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